Causa fundamental de la muerte: fracaso orgánico general son shock hipovolémico tras las múltiples heridas y lesiones que se le infringieron a la víctima desde su tortura con el flagrum hasta la crucifixión.
Hora de la muerte. Hora nona del viernes 7 de abril del año 30 d. C. O 14 del mes de Nisán, bajo la autoridad legal de Poncio Pilato, y reinando Tiberio como César en Roma.
http://www.atanorediciones.com/capitulos/CSI%20JESUCRISTO.pdf
Con estas palabras concluye su libro CSI: Anatomía de una ejecución, el forense José Cabrera (Atanor ediciones) recientemente publicado.
El libro es un resumen de los hechos más relevantes de la Pasión de Cristo, al estilo de la famosa película de Mel Gibson, narrando las referencias históricas, políticas y culturales del juicio y condena de Jesús, su tormento y su muerte. A mi juicio algunas de sus consideraciones en torno al conflicto teológico y político que significó el mensaje de Jesús en el contexto de la tradición judía, reducen el drama de Jesús a un problema de infracciones procesales que justificarían la nulidad de pleno derecho de ese enjuiciamiento. En mi opinión el anuncio del mensaje evangélico, la superación de la religión del Templo que ese mensaje implicaba, y sobre todo la autoproclamación de Jesús no sólo como Mesías y Rey sino como Hijo de Dios, y Verbo “que estaba junto a Dios” eran algo más allá de toda comprensión posible para el judaísmo oficial y una blasfemia manifiesta. Lo que hace su condena injusta, al mismo tiempo inevitable, y por eso trágica.
La iconografía protestante se centra más bien en la cruz vacía, evocadora del Cristo resucitado y no del Jesús atormentado y agonizante, tan del gusto del catolicismo-romano pero en todo caso el misterio de la Cruz es compartido por todos los cristianos. El conocimiento forense, llevado a cabo a partir de ciertos datos derivados de la famosa Sábana Santa, de Turin, y de los propios evangelios, le permiten a Cabrera realizar con terminología que ha popularizado entre nosotros la serie CSI, una descripción detallada, de los horrores y sufrimientos a los que fue sometido Jesús, y termina con lo que podría ser el Informe forense que se podría haber redactado ante el cadáver de Cristo, descendido de la cruz.
El libro da algunos datos curiosos, tiene gráficos y dibujos ilustrativos, de los detalles de enclavamiento, de las lesiones y heridas, de las controvertidas opiniones en torno a la Sindone o Sábana Santa de Turin, y refiere la existencia de una imagen de Cristo crucificado tallada por el artista, Juan Manuel Miñarro y propiedad de la Cofradía de los Estudiantes de Córdoba, ejecutada con un gran detalle real a partir de los datos que se pueden deducir de la Sábana Santa o Sindone.
Esos datos le permiten hablar a Cabrera de los 120 (¡¡¡) azotes que recibió Jesús, con el látigo acabado en puntas de plomo durante la flagelación, las espinas clavadas en la frente, las rodillas sangrantes, la carne desgarrada, la nariz partida, el ojo amoratado, la lengua azulada, el vientre hinchado, causados por la asfixia, la caída del cuerpo ya cadáver, los tendones de los brazos tensos y bien marcados… Cabrera con su libro nos transporte durante unas horas a esa historia sagrada, y a ese tiempo que trasciende el tiempo, a ese hecho axial de la Historia Sagrada, un acontecimiento que ha sucedido y que sin embargo nunca pasará.
Javier Otaola
| < Prev | Próximo > |
|---|






















